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‪‎PUNTOSSOBRELASÍES‬

UN “TIGRE” YA ANDA SUELTO

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RAMÓN ALBERTO GARZA/REPORTE INDIGO
@ramonalberto

 Abr 16, 2018
 Lectura 4 min
 

Cuando Andrés Manuel López Obrador les dijo a los banqueros que si se daba un fraude electoral él se iría a su rancho de Palenque, que ya no tomaría la calle para protestar. Que a ver quién amarraba “al tigre”.

La felina metáfora se refería al potencial descontento popular que podría darse si el primero de julio no se respeta la voluntad popular.

Y es cierto. En una nación radicalizada al extremo, con las pasiones desbordadas a favor y en contra de unos y de otros, esa irritación ciudadana es un “tigre” que puede rugir, y muy fuerte

Pero ese “tigre” no es el único felino que merodea a México. Existe otro que ya anda suelto, oculto entre las malezas de la selva, alimentado por la miseria de quienes, oprimidos, creen que los caminos pacíficos para lograr un cambio están cerrados. El nombre de ese “tigre” es la guerrilla.

Ya la vivimos en 1994, cuando en el despertar del Año Nuevo amanecimos con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Fuera un movimiento social espontáneo o una entelequia operada por la llamada Nomenklatura, en su intento por frenar la continuidad del proyecto salinista con la candidatura de Colosio, el llamado Sub Comandante Marcos, con su pipa y su pasamontañas, se convirtieron en un ícono global del descontento popular.

Menos de tres meses después del estallido en la Selva Lacandona vino el magnicidio del candidato presidencial del PRI. Y México se precipitó a una espiral política, económica y social, de la que tardamos casi una década en recuperarnos.

Hoy los servicios de inteligencia -nacionales y extranjeros- están alertas frente a lo que temen podría ser el despertar de ese tigre sigiloso, que por ahora no asoma ni garras ni rugido.

Son media docena de movimientos armados, algunos ya muy articulados, otros incipientes, que en las zonas más miserables de Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Morelos, Veracruz, Puebla y el Estado de México, se aprestan a tomar la justicia por su propia mano.

Al que lo dude, que pida los expedientes de la Agenda Nacional de Riesgos, un estudio confidencial elaborado desde el CISEN y que da cuenta de la reorganización de viejos grupos armados y la emergencia de otros nuevos.

En la lista se incluyen, además del EZLN, el Ejército Popular Revolucionario(EPR), el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI) y Tendencia Democrática Revolucionaria-Ejército del Pueblo (TDR-EP) e Insurgencia por el Rescate Institucional y Social (IRIS).

Son organizaciones de mesías de la redención popular que reclutan como apóstoles a jóvenes hartos de la desigualdad social, para inducirlos a empuñar un arma en reclamo de la justicia social que tienen décadas esperando y nunca llega.

Con la diferencia de que, como ya sucedió en su tiempo en Colombia, algunos de esos grupos guerrilleros están ya infiltrados por el narcotráfico, que los financia y les surte armas, sacándole provecho para su beneficio criminal al idealismo de los desposeídos. La mezcla es perversa.

Los reportes de inteligencia indican que comienza a darse un intenso proceso de comunicación entre los distintos grupos armados, que se aprestan a coordinarse para actuar, de ser necesario, después del primero de julio.

Y para muestra ahí tienen las recientes declaraciones de José Manuel Mireles, el activista de las autodefensas michoacanas quien, sin ser guerrillero, conoce muy bien lo que sucede en las sierras del sur.

Mireles lo dijo fuerte y claro en Radio Fórmula: “El tigre anda suelto… les digo que el tigre ya despertó y no vamos a permitir ningún fraude”.

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Del Cielo al Infierno …

Por: Liliana Flores

 

No necesitamos mirar a MORENA bajo una lente, para darnos cuenta de las ambiciones, traiciones, robo, despojos, imposiciones, tráfico de influencias y venta ilegal de candidaturas que han protagonizado “pecadores” según la Biblia PEJEgista.

Es risible darse cuenta que la supuesta “Esperanza de México” se ha convertido en una “olla de presión” que estallará el próximo 1 de julio, culpando a la “Mafia del Poder” y no a los verdaderos responsables de la derrota quienes deberán ser castigados por la “Mano Divina del PEJE”.

Son escasos los verdaderos militantes de MORENA quienes han manifestado su inconformidad a las bajezas políticas, aquellos que han abierto los ojos y se han negado a comulgar a la farsa de los mandamientos: “No mentir, No robar”.

El trabajo y dedicación de “fieles” a AMLO durante años, se vio mermada con la primera mentira “Las Encuestas”,  luego “La Selección” y finalmente “La Apertura” que facilitó la entrada al Edén de “Detractores y  Usurpadores sin escrúpulos”: Miguel Barbosa, Alejandro Armenta, Nancy de la Sierra, Nayeli Salvatori, Guillermo Arechiga, Edgar Moranchel , Luis Acosta, Fernando Manzanilla, entre otros…

Según recuerdo los “ángeles caídos” son aquellos expulsados como castigo por desobedecer; desterrándolos y enviándolos al infierno. La batalla, Gabriel Biestro y compinches contra la  verdadera base será su “juicio final” y tendrán que “Soltar al Tigre” porque la lujuria y vanidad afectó su entendimiento.

 

Libre Albedrío en MORENA, ¿Candidatos honestos?

No todo es malo en MORENA, tengo que reconocer la congruencia de Juan Antonio Villaroel al renunciar a la candidatura a la presidencia municipal de Atlixco por la imposición del dirigente Estatal Gabriel Biestro y del ex perredista y candidato a la gubernatura Miguel Barbosa.

Luego de que el ex panista Edgar Moranchel Carreto realizó berrinches, lloriqueó por diversos rincones y amagó con golpeteo mediático  tras no obtener un hueso, tras autoproclamarse de “Gran Peso Político”; doblando las manos de Biestro quien tomó la mala decisión de incluirlo en la planilla de regidores, situación que molestó a Villaroel, pero que limpió las lágrimas y pucheros del hijo del actual líder de los trabajadores Sindicalizados del Ayuntamiento de Atlixco.

“Personajes no gratos” fue el argumento a la renuncia “irrevocable” de Villaroel, congruencia que debe ser considerada por otros partidos para abanderarlo, ya que en política se requiere de “dos GRANDES razones” congruencia e inteligencia para defender sus principios y no darle gusto a “carroñeros sin palabra”. Y me pregunto: ¿En verdad no había otro atlixquense para incluirse en la planilla de regidores…?

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Trece países latinoamericanos votan de aquí a finales de 2019 en un clima de desconfianza hacia los políticos tras años de debilidad económica, inseguridad y corrupción

 

Muñeco hinchable del candidato a las elecciones brasileñas Jair Bolsonaro, frente al Congreso de Brasil, en Brasilia, el 7 de marzo de 2018. 

 UESLEI MARCELINO REUTERS

 

MICHAEL REID/El País

 

América Latina está decidiendo su futuro político en un ambiente tóxico. Varios años de crecimiento económico mediocre han frustrado las expectativas de unas clases medias que habían ganado terreno durante la última década dorada (2003-2012). La seguridad ciudadana sigue deteriorándose, notablemente en México y en algunas zonas de Brasil. Con apenas el 8% de la población mundial, América Latina registra el 33% de los homicidios cometidos en el planeta. El escándalo de la empresa Odebrecht, que pagó sobornos a políticos en una decena de países de la región, sumado a otras corruptelas han terminado dañando la credibilidad de la democracia.

En estas circunstancias tan poco esperanzadoras, América Latina se embarcó en noviembre pasado en un maratón electoral. Trece países eligen a sus presidentes de aquí a finales de 2019, incluidos los cuatro más populosos: Colombia (mayo de 2018), México (julio), Brasil (octubre) y Argentina (octubre de 2019). Esta lista excluye a Venezuela, donde en estos momentos no hay ningún indicio de que las elecciones convocadas para el 20 de mayo vayan a merecer ese nombre.

El descontento ciudadano ha llevado a muchos analistas a augurar una vuelta al populismo o, peor, un cuestionamiento del propio sistema democrático, que con tanto esfuerzo se ha ido construyendo en las últimas décadas. Precisamente en 2018 se cumplen 55 años del arranque, en República Dominicana, de la vertiente latinoamericana de la llamada “tercera ola democratizadora”, como el politólogo estadounidense Samuel Huntington definió las transiciones que se produjeron sucesivamente en el sur de Europa, en América Latina y en el este de Europa entre 1974 y 1989.

Hay riesgos. Especialmente en México. Pero no todo es sombrío. Primero, en términos comparativos, la democracia latinoamericana muestra una resiliencia saludable. En un mundo en que los autoritarismos de distinto signo están avanzando, en América Latina solo hay dos casos claros de reversión democrática: Venezuela y Nicaragua, que se suman a Cuba como las únicas dictaduras de la región. Bolivia es una incógnita, pero lo más probable es que, si los bolivianos quieren apartar a Evo Morales del poder después de 13 años, lo logren en las elecciones de octubre de 2019. Otro caso preocupante es Honduras, donde Juan Orlando Hernández consiguió ser reelegido en noviembre con una victoria salpicada por las sospechas de fraude.

Una victoria de AMLO no convertiría México en una segunda Venezuela, pero habría con gran seguridad un retroceso económico y político

Pero más allá de esta atmósfera anti-política, hay otros factores que conviene tener en cuenta. Uno es el reflujo de la llamada marea rosada en América del Sur, el giro del poder hacia el centro-derecha. Esa tendencia se manifestó en Argentina con la victoria de la coalición de Mauricio Macri en las elecciones legislativas de octubre de 2017 (y que probablemente se repetirá en las presidenciales de 2019). También se ha visto en Chile con el triunfo, por un margen contundente en la segunda vuelta, de Sebastián Piñera el pasado diciembre. Según los estrategas de su rival, Alejandro Guillier, el factor decisivo fue el temor de la clase media-baja a que la izquierda pusiera en riesgo su avance socioeconómico con políticas más radicales. Junto a la rabia ciudadana está el miedo, menos visible pero igual de importante.

La fragmentación política es otro factor clave. Los partidos tradicionales sufren un debilitamiento a nivel global, pero en América Latina las divisiones políticas se han visto agudizadas por ciertos debates sociales. Algunos evangélicos se han unido a grupos de católicos conservadores para cuestionar la “ideología de género” —­u­­n concepto inexistente— y el matrimonio gay. En Costa Rica, un predicador evangélico, Fabricio Alvarado, logró pasar a la segunda vuelta en las elecciones del pasado 1 de abril, que finalmente ganó Carlos Alvarado, exmiembro del impopular Gobierno saliente de centro-izquierda.

En México, el clima de desánimo con las instituciones políticas puede aupar al poder a Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el eterno candidato de la izquierda populista. Fracasó en 2006, aunque por los pelos. Tampoco tuvo éxito en 2012, porque, en ausencia de una segunda vuelta, los electores que no simpatizan con él se lanzaron al voto útil y apoyaron mayoritariamente al candidato con más posibilidades de derrotarlo.

En Brasil está Jair Bolsonaro, un exmilitar de extrema derecha con un discurso machista, antisistema que promete mano dura para incrementar la seguridad

Este año es diferente. Hay un hartazgo patente con el crimen y la corrupción que han reverdecido durante la presidencia del priista Enrique Peña Nieto. AMLO ha cometido, hasta ahora, menos errores en la campaña electoral. Además, el Gobierno le ha ayudado, de forma sospechosa, recurriendo a la Procuraduría General de la República para intentar liquidar a Ricardo Anaya, el joven y moderno candidato de México al Frente, una coalición del PAN (conservador) y el PRD (centro-izquierda). Sin embargo, las acusaciones de lavado de dinero en contra de Anaya no tienen, aparentemente, fundamento. Por cierto, hasta ahora Donald Trump no ha tenido ningún impacto en la campaña. La agenda es puramente doméstica.

Una victoria de AMLO no convertiría México en una segunda Venezuela, pero sí habría un retroceso económico y político. Los instintos políticos del candidato son los mismos del PRI populista y nacionalista de Luis Echeverría en los años setenta. Aquellos que llevaron el país a la bancarrota. Un triunfo de AMLO pondría a prueba los frágiles contrapesos al poder de la incipiente democracia mexicana. El populista ha prometido extirpar la corrupción con la mera voluntad presidencial, en vez de impulsar una fiscalía verdaderamente independiente. También ofrece someterse a un proceso revocatorio cada dos años, que es el primer paso para debilitar el tabú mexicano contra la reelección presidencial. En el tablero geopolítico latinoamericano, un México con López Obrador al mando ofrecería un salvavidas diplomático a Venezuela y Cuba.

En Brasil, la tendencia dominante es la fragmentación, que convierte esta cita electoral en la más incierta desde 1989 (cuando ganó Collor de Melo, un hombre del sistema con apariencia de outsider). La inhabilitación de Luiz Inácio Lula da Silva, favorito en las encuestas, dispersará aún más el voto. La decisión del Supremo Tribunal Federal, esta semana, de que se ejecute de forma inmediata la sentencia de encarcelamiento contra Lula por corrupción hace inviable su candidatura. Y, a ojos de muchos brasileños, empaña la legitimidad del proceso electoral.

En la derecha colombiana está Iván Duque, un hombre más moderado y de temperamento menos volcánico que su principal apoyo electoral, el expresidente Álvaro Uribe

El principal beneficiario de la salida de Lula podría ser Ciro Gomes, exministro y exgobernador del Estado de Ceará, de verbo descontrolado, que representa un “desarrollismo light” de centro-izquierda. Y el claro perdedor es Jair Bolsonaro, un exmilitar de extrema derecha con un discurso machista y antisistema, que promete mano dura contra la inseguridad. Que un candidato como Bolsonaro haya logrado ascender hasta el segundo lugar en las encuestas —en un país tradicionalmente moderado— se explica por el daño que han causado en el tejido social tanto la recesión provocada por las políticas económicas de Dilma Rousseff, impuestas desde una ignorancia arrogante, como el descrédito institucional debido a la corrupción. La fragmentación podría ayudar a Bolsonaro a pasar a la segunda vuelta, pero, sin Lula, su rabia tendrá menos eco entre los votantes. Ojo también con Joaquim Barbosa, negro, exmagistrado de la Corte Supremo y populista light.

Si esto fuera una elección normal en Brasil, el ganador sería sin duda Geraldo Alckmin, el sempiterno gobernador de São Paulo, un político sólido pero insulso del PSDB (centro-derecha), el partido del expresidente Fernando Henrique Cardoso. En las elecciones brasileñas son determinantes la maquinaria de los partidos, el dinero (que este año se restringe a los fondos públicos y las donaciones individuales) y el tiempo gratuito de televisión. Tanto la financiación pública de la campaña como el tiempo de televisión se reparten en función del peso de cada partido en el Congreso.

Todo esto favorece a Alckmin. ¿Pero será una elección normal o una posmoderna, en la que las redes sociales y el sentimiento de desprecio por el establishment acaben determinando el resultado? Sabremos más en julio, cuando las coaliciones y los candidatos se formalicen y la campaña despegue en serio.

En cuanto a Colombia, lleva unos años viviendo una situación paradójica. El Gobierno de Juan Manuel Santos, ya de salida después de ocho años, ha sido elogiado mundialmente, principalmente por el acuerdo de paz con los guerrilleros de las FARC, pero también por sus políticas ambientales. Sin embargo, los colombianos están mucho menos enamorados de él. Muchos desconfían del acuerdo de paz, el comportamiento económico ha sido mediocre y algunos casos de corrupción han salpicado a la clase política. No sorprende que la elección parezca decantarse a favor de los principales opositores del santismo. En la derecha está Iván Duque, un hombre más moderado y de temperamento menos volcánico que su principal apoyo electoral, el expresidente Álvaro Uribe. En la izquierda está Gustavo Petro, exguerrillero del M-19 y exalcalde de Bogotá, que ya reniega de su pasada simpatía por el chavismo. Es probable que gane Duque y que intente modificar, pero no desmantelar, el acuerdo de paz.

Para volver a un crecimiento económico más vigoroso y a un progreso social más rápido, América Latina necesita Gobiernos coherentes, con la capacidad de hacer reformas impopulares (laborales, pensiones, educación) pero necesarias para incrementar la productividad. Gobiernos que tengan la osadía de enfrentarse a la corrupción y la delincuencia y crear sistemas viables de bienestar social. Por otro lado, la sociedad civil latinoamericana está cada vez más organizada y es más exigente. Para la democracia, esta es la mejor noticia.

Michael Reid es editor senior de The Economist. Su libro ‘El continente olvidado: una historia de la nueva América Latina’ se edita en español este año (Planeta).

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Escribe: Jennyfer López

 

Roxana Luna Porquillo afirma que si bien criticó a RMV,  a su gobierno, a lo mal que gobernó, se ve obligada a unirse al PAN porque MORENA no los peló...

Es decir, si marchó, peleó, vomitó, criticó al panismo, a la derecha, a RMV, está decidida a ser una loadora para la esposa de Moreno Valle...

Aceptó participar en una coalición porque según ella, los conservadores y los liberadores están dispuestos de manera conjunta a luchar por el país...

Roxana Luna fue luchadora social, si, en sus años mozos, en su juventud fresca...

Hoy Roxana Luna es tan pragmática o puta como el poder le ordena...

Roxana Luna no tiene diferencia de lo que los varones han hecho por décadas en México...

La putería o pragmatismo es lo único que ayuda a que los ambiciosos por el poder y la lana practican de manera golosa y sin vergüenza alguna...

Roxana Luna podrá adornar la justificación de sus actos para tener la oportunidad de ser candidata a diputada...

Dice tener la sangre para seguir señalando los errores o asquerosidades de Moreno Valle, pero las circunstancias la obligan a mamar la leche seminal del PAN y de sus dirigentes...

Ni hablar...solo le puedo decir con asco: PROVECHO!!!!

 

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Escribe: Liliana Flores

 

#LOBUENO Definitivamente “Los Morales” nacieron con un “don” para atraer y ganar simpatizantes. Será la simplicidad de su comportamiento o el sencillo vocabulario que manejan, sin poses ni vestimenta lujosa.

Tan solo hay que echar un vistazo a sus recorridos a comunidades; donde Fernando Morales ha evidenciado que no necesita marcas; por el contrario, le inyectó una cierta dosis que generó metamorfosis al Partido “Movimiento Naranja”.

La gente lo reconoce, lo recibe con los brazos abiertos, lo apapacha y como buen “Morales” se deja querer, entre uno que otro aplauso, halago y reconocimiento; se da el tiempo de escuchar las necesidades e inquietudes ciudadanas extendiendo un lazo de esperanza para aquellas personas que se sienten “olvidadas”. #EnHoraBuena

 

#LOMALO  Según cuentan por los pasillos sindicales de la FROC- CROC; Fernando Manzanilla Prieto candidato de Morena a diputado federal por el distrito 12 y el ex gobernador  Rafael Moreno Valle se llevan de “piquete de ombligo” no podían hacer de lado sus “lazos familiares” ya que el supuesto “Distanciamiento” fue fríamente calculado;  “teatro” organizado para que el “cuñado incómodo” jugara el papel de “mártir arrepentido” y facilitar la colocación de piezas claves para el triunfo eminente del #MorenoVallismo en las Elecciones 2018.

Y es que aseguran algunos trabajadores que los han visto reunirse cuando se esconde el sol; y despedirse antes de que este salga; por lo que no se “chupan el dedo” y aseguran que la próxima gobernadora será  #MarthaErikaAlonso.

Esperemos que con esto, los #PEJEZOMBIS se despabilen y otorguen su voto de castigo a las imposiciones #PRIANISTAS que tanto critican.

 

 #LOFEO  La frase más popular del supuesto empresario José Luis González Acosta  es: “Más vale que  digan que eres un #HijoDeLaChingada, a que no hablen de ti” y lo logró.

Luego de que fue colocado en “la lupa” y se observaron ciertas irregularidades, como: presunta vinculación con el crimen organizado, aficiones al morbo, acoso sexual, alcohol, fraudes,  abuso de confianza,  traiciones y robos; generó que la Comisión Nacional de Elecciones de Morena “lo bajará” como candidato a diputado local por el Distrito 10 de Puebla; quien está agradecido es José Miguel de Ita Trujillo.

Ni modo “PinPón” no siempre se gana; mejor apréndete este dicho: “Lo que siembras cosechas”.

 

#LOOPSSS La que debe entender que “ni limpiando parabrisas va a limpiar su imagen” es Nayeli Salvatori mejor conocida como “La Chichi Amamantadora”; su designación como candidata a diputada federal por el Distrito 10 por la coalición #JuntosHaremosHistoria empezó con el “pie izquierdo” ya que cientos de usuarios en redes sociales la consideran de “pocos sesos y con una actitud negativa hacia lo que le rodea”; tan solo hay que recordar su frase: “Al final todos los partidos nos chingarán parejo…” y al salir esas palabras de su boca, lo creo. “Nos chingará parejo…”

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PUNTOS SOBRE LAS ÍES

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TODO ES POSIBLE

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ANTONIO NAVALÓN/reporte indigo
@antonio_navalon

 Mar 14, 2018
 Lectura 3 min
 

Cuando el Führer era el protagonista del Tercer Reich en Alemania, el mundo se preguntó dónde estaban sus límites, y fue después de millones de muertos cuando descubrió que no existían.

La ignorancia, la sugestión y el fanatismo dan para mucho, sobre todo porque los muertos que se han provocado en la historia se han justificado bajo la intención de crear un mundo mejor.

Y no quiero comparar a Donald Trump con el Führer, pero sí me gustaría destacar que una vez más el magnate nos ha demostrado que en su condición de comandante en jefe de la primera potencia del mundo, no tiene límites.

Trump no busca una raza aria, ni quiere un Reich de los mil años, él simplemente quiere demostrar que le da igual lo que piense su partido o los límites que pudiera llegar a tener al decidir sobre la permanencia de alguien como Rex Tillerson en la Secretaría de Estado.

Y en ese sentido, tenemos dos noticias, la buena es que por primera vez una mujer dirigirá la CIA, y la mala, es que después de despedir a Tillerson con humillación vía Twitter, Trump tomó su avión y se fue a California a visitar su muro, es decir, su éxito contra nosotros los mexicanos.

Primero, porque considerando que él no tiene límites, nosotros sus víctimas inmediatas, debemos ser conscientes de que todas las agresiones contra el sentido común que él hace las perpetra en primera instancia sobre nuestros hijos, nuestra carne y nuestro idioma.

Y segundo, porque la práctica política y diplomática dice que hay que llevarse bien con todo el mundo, sobre todo con el jefe, menos cuando él ni te ve, ni te escucha y para lo único que de verdad te tiene en cuenta es para levantar el muro y ofenderte.

Naturalmente Trump es parte de una pesadilla de la que espero que todos podamos sobrevivir, pero al final nosotros vivimos día a día, y una cosa es que tengamos aspiraciones y sueños, y otra es que podamos aguantar esta insoportable realidad.

Una realidad en la que no obstante que el señor canciller, los señores políticos y los señores gobernantes de nuestro país, comprueban constantemente que el presidente del imperio del norte no tiene límites, nosotros sí debemos tenerlos en nuestra dignidad y en nuestro sentido del sufrimiento.

Tillerson no hizo nada por nosotros, es más, no pudo hacer nada por nadie, porque con Trump nadie puede hacer nada por lo demás, por eso hay que seguir intentando y esperando que en algún momento, en alguna hora de la noche, por su yerno, por su hija, por sus nietos o hasta por sus aventuras pagadas con actrices porno, podamos tener una esperanza de que nos contemple, ya que por ahora ni siquiera contempla la tragedia que significa para su país, porque definitivamente n-o t-i-e-n-e l-í-m-i-t-e-s.

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MAR DE INCERTIDUMBRES

Uriel Reyes Aguilar

La inclusión de Jaime Rodríguez “El bronco” a la contienda electoral representa un mar de contradicciones, un revés para el Instituto Nacional Electoral y una actuación cuestionable de los Magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

 Al final “El Bronco” si aparecerá en la boleta electoral, lo debatible en este asunto es el posicionamiento de los Magistrados del TEPJF quienes determinaron con cuatro votos a favor y tres en contra ordenar al INE que integrara a Jaime Rodríguez  en la boleta electoral por considerarse fallas, en el proceso, se violó el debido proceso y no se cumplió a cabalidad el derecho de audiencia y defensa.

Con estos y otros argumentos se consolida por lo menos algo en todo este panorama electoral, la incertidumbre de las instituciones electorales.

¿A quién le resta votos El Bronco? Desde un punto de vista personal, la primera afectada es Margarita Zavala, pus al final hasta hace unos días era la única candidata independiente, la primera batalla será por escapar del último lugar de las encuestas. El perfil de Jaime Heliódoro Rodríguez Calderón trae una serie de puntos a analizar, el primero un “candidato rebelde” “anti-sistema” puede restar puntos a Andrés Manuel aunque no necesariamente votos, quizá niveles de presencia y aceptación, segundo, el territorio “fuerte” relativamente hablando de este nuevo candidato son los estados del norte, territorio disputado para posicionarse por MORENA y el Frente.

La inclusión de “El Bronco”  a la contienda electoral es un referente de la incertidumbre que están generando las autoridades locales, y el pretexto necesario, para desacreditar los resultados de la próxima jornada electoral. El INE propone y el TEPJF dispone. 

Cambiando el nombre de los personajes pero con el mismo tema, El Universal publicó una encuesta sobre las preferencias electorales para gobernador del estado de Morelos y los resultados, soy honesto me sorprendieron, Cuauhtémoc Blanco Bravo candidato de la coalición MORENA-PT-PES lleva la delantera por encima de los otros siete candidatos, Víctor Manuel Caballero Solano abanderado de la alianza entre el PAN y MC está alejado del primer lugar con una diferencia más menos de 20 puntos.

Dos definiciones sobre este fenómeno, primero, la capacidad de análisis de la sociedad morelense parece perderse al aceptar e impulsar la candidatura del ex futbolista Cuauhtémoc Blanco, y segundo, de los ocho candidatos a la gubernatura de Morelos ninguno logra la aceptación social, así de mal están los candidatos. 

Todo esto es un mar de incertidumbres y el pronóstico desafortunadamente no pinta bien.

 

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PUNTOS SOBRE LAS ÍES

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¿QUIÉN PARIÓ AL TIGRE?

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RAMÓN ALBERTO GARZA/reporte indigo
@ramonalberto

 Mar 13, 2018
 Lectura 4 min
 

Un nuevo y controvertido debate merodea en la campaña presidencial del puntero en las encuestas, Andrés Manuel López Obrador.

Dicen que el candidato de Morena escandalizó a los banqueros de México reunidos la semana pasada en su convención en Acapulco.

Les dijo que si pierde o le hacen perdidiza la elección, él ya no protestaría. Se irá a retirar a Palenque, a su finca conocida como La Chingada. Pero que si existía descontento por el resultado, a ver quién amarraba al tigre que se iba a soltar.

El mensaje de López Obrador fue de inmediato prefigurado como una amenaza por quienes no lo ven con buenos ojos. Como un pretexto más para confirmar que el tabasqueño es “un peligro para México”.

Ahora resulta que si por cualquier razón emerge el descontento electoral, el obligado a apaciguar a ese tigre es el candidato de Morena. Nadie más.

En lugar de cuestionarlo por advertir lo que es evidente, que el animal democrático está herido y que si lo provocan va a rugir, y en serio, la pregunta de fondo no es quien lo va a controlar. El quid a debatir es ¿quién parió al tigre?

El tigre que lleva por nombre “Descontento Social” viene gestándose a lo largo de décadas de someter a millones de mexicanos que viven en la ignorancia a los caprichos de unos cuantos, que se sienten los domadores de la Nación.

El tigre amenaza con soltarse porque tiene sexenios –priistas y panistas- esperando que se asomen a su jaula para que le avienten no un hueso, sino un poco de carne o de perdido pellejos. Pero la espera hasta ahora es en vano.

El tigre ruge, porque ve que sus impuestos se malogran en una escalada de corrupción e impunidad de los gobiernos, en todos los niveles, de todos los colores, sin que existan domador que someta a los criminales.

El tigre saca las garras para defenderse a sí mismo de la ola sangrienta en la que vivimos desde hace dos sexenios, como consecuencia de las disputas de un crimen organizado coludido con las altas esferas políticas de la Nación.

El tigre está inquieto porque siente que después de cada sexenio la jaula es más pequeña, con menos espacios para sus cachorros, con toda la ventaja a favor de quienes se sienten sus domadores.

Sin ir muy lejos, los banqueros reunidos en Acapulco estaban de plácemes porque sus instituciones elevaron sus utilidades por encima del 28 por ciento anual. Y qué bueno. No existe otra Banca en el mundo con esas ganancias.

Pero deberíamos cuestionar a costa de que fueron esas utilidades. Algunas, sin duda, fueron por eficiencias. Pero la mayoría se generaron a costa de cobrarle al tigre más comisiones, desde los cajeros hasta los créditos.

Y las ganancias crecieron por las elevadas tasas de interés de alguna Banca que justifica esos excesos bajo el argumento de que es la única forma de cubrir el alto riesgo de prestarle “a los pobres”.

Pregúntenle a Bancomer, CitiBanamex, Santander o HSBC –a la mayoritaria banca extranjera- cuántas de esas utilidades se quedaron para mejorar la jaula del tigre mexicano. ¿Cuántas se fueron a remodelar sus asientos contables globales?

Por eso decimos que es injusto que le endosen a Andrés Manuel López Obrador el estado de ánimo del tigre. Vamos respondiéndonos primero quién carajos parió a ese tigre, al que ahora todos le tienen tanto temor.

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Escribe: Raymundo Riva Palacio

En una reunión de gabinete este lunes en Los Pinos, el presidente Enrique Peña Nieto ordenó a todas las secretarías de Estado evaluar cada mecanismo de colaboración con el gobierno de Estados Unidos. La decisión, más allá de hasta a dónde pueda llegar, es monumental. Nunca en tiempos de paz se había anunciado una acción de esta naturaleza, menos aún como respuesta directa a una serie de amenazas y agresiones del presidente de Estados Unidos. También es cierto que nunca un presidente de Estados Unidos había sido directamente agresivo y grosero como Donald Trump. Si el jefe de la Casa Blanca no se ha quitado los guantes contra México desde que anunció su candidatura presidencial en junio de 2016, finalmente el inquilino de Los Pinos decidió jugar en su terreno: la retórica y el amago. En Teoría de Juegos, lo que hizo Peña Nieto entra perfectamente en el Juego de la Gallina, donde dos partes corren hacia el despeñadero hasta que uno decide frenarse. Pierde en el corto plazo quien se raja, pero gana en el largo; quien se sigue, cae al barranco.

¿A qué juega Peña Nieto? De entrada, establece que las agresiones de Trump no serán tratadas con la cortesía diplomática, como se manejó durante casi dos años, prestándose siempre a mantener un diálogo lo menos ríspido posible y una relación institucional fluida. En segunda instancia, deja abiertas las posibilidades para que, en efecto, haya consecuencias en la cooperación bilateral, pero no únicamente en el tema de la seguridad, como se ha sugerido en México y Estados Unidos, sino en todos los ámbitos –que son muchos. La relación bilateral entre los dos países es tan extensa, que más de 100 dependencias federales tienen tratos directos en toda una variedad de temas, sin contar con los nexos establecidos entre los estados de ambas naciones. A la retórica de Trump, Peña Nieto le respondió con una instrucción al gabinete. Evaluar no significa modificar o suspender, pero es el primer paso para decir que se acabó la época de los buenos tratos.

En el caso de Peña Nieto, esto es más extraordinario. Mexiquense clásico, Peña Nieto es extremadamente cuidadoso en los modales y el trato personal. Nunca tiene exabruptos con nadie, no es hosco ni mucho menos agresivo. Al mismo tiempo, es el primero en que abiertamente se enfrenta a un presidente de Estados Unidos. El nivel de mayor conflicto que se había dado en tiempos de paz sucedió en la administración anterior, cuando el presidente Felipe Calderón, molesto con el embajador Carlos Pascual por sus informes sobre México, revelados por WikiLeaks, pidió su remoción. El presidente Barack Obama ordenó su cambio. En el gobierno de Carlos Salinas se llegó a considerar rechazar el plácet para John D. Negroponte, quien en su anterior cargo como embajador en Honduras, había armado el ejército clandestino antisandinista llamado Contra. Durante los gobiernos de José López Portillo y Miguel de la Madrid hubo serios desencuentros en materia energética y de política exterior, pero los choques no rebasaron a los cancilleres.

La decisión de Peña Nieto había sido planteada en los últimos días. Este lunes, en este mismo espacio se habló sobre la necesidad de revisar la cooperación con Estados Unidos. “El espacio para hacerlo y motivar al Presidente a hacer algo en ese sentido se lo dio el Senado, que ante las amenazas de Trump le demandó suspender la colaboración con Estados Unidos en materia migratoria y de lucha contra el crimen organizado”, se apuntó. “Peña Nieto tuvo una respuesta positiva, inmediata e inusitada –por su nivel de descrédito– cuando la semana pasada se plantó ante el jefe de la Casa Blanca, lo que mostró que, en este tema, la nación lo apoya. La demanda de un cambio debe atenderse. No tiene que ser pública, pero sí clara y contundente. Si el Tratado de Libre Comercio de América del Norte no va a ser a cualquier precio, tiene que haber reciprocidad: las agresiones de Trump sí cuestan”.

Trump le cerró las opciones a Peña Nieto. No se quedó en la amenaza de enviar a la Guardia Nacional a la frontera con México –originalmente había dicho el Ejército regular–, sino que desde el fin de semana se desplazaron 250 miembros de la Guardia Nacional a Texas, y este lunes llegaron los primeros 225 a Arizona. Aunque la medida parece tener un contenido más simbólico que efectivo, y con un objetivo de política interna estadounidense, el nivel de rudeza con la que lo estuvo plantando Trump a través de su cuenta de Twitter durante tres días consecutivos la semana pasada, dejó al Presidente mexicano sin espacio de maniobra. Un mensaje la semana pasada poniéndole un alto a Trump, le generó apoyo nacional y le quitó la etiqueta de pusilánime. Una acción como la instruida al gabinete eleva aún más los costos políticos para el presidente de Estados Unidos.

 

Peña Nieto está jugando bien sus fichas frente a los hechos que derivaron de las amenazas de Trump. Por ahora el conflicto está en el ámbito de la arena pública, de donde no debería de pasar dado el grado de integración e interdependencia en materia económica, política y de seguridad entre los dos países. Pero, ¿qué tipo de reacción será la que tenga Trump? Una calma después de la tempestad que provocó será efímera, dados los antecedentes de su sangre que hierve fácilmente. Pero no deberá pasar a un ámbito más allá del político. Nadie debe querer, uno supone, caer en el barranco por no entender cómo se debe jugar la gallina. Ni siquiera Trump.

 

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Raymundo Riva Palacio

 

Estrictamente Personal

 

El nuevo parte electoral sobre la sucesión presidencial, pinta peor para José Antonio Meade de lo que estaba al comenzar la intercampaña. No se trata sólo de que permanece en el tercer lugar de la contienda, perdiendo casi tres a uno frente a Andrés Manuel López Obrador, sino que la cruzada en contra de Ricardo Anaya para arrancarle el segundo lugar, no la capitalizó. Pero hay elementos más graves aún: ninguno de sus mensajes logró penetrar en el electorado, ninguna de sus estrategias de precampaña resultaron exitosas –salvo el reconocimiento de nombre–, y se encuentra en una situación tan crítica, que incluso más priistas están dispuestos a votar por López Obrador que por él.

La última fotografía tomada a la campaña presidencial, que se levantó del 24 de febrero al 2 de marzo mediante una encuesta en vivienda a mil 200 personas, realizada por Encuesta Ciudadana para Efekto TV y Capital Media, muestra que la carrera de caballos por la Presidencia fortalece a López Obrador, quien aparece con el 46% de preferencia efectiva, contra 29% de Anaya y 17% de Meade. Si bien es un indicador, no es lo más significativo del estudio. En forma dramática para Meade se ve que la embestida contra Anaya por el presunto delito de lavado de dinero, no le trasladó votos panistas, sino que se fueron con López Obrador.

Si Anaya no tuviera posibilidades de ganar, el 14% de los panistas daría su voto a López Obrador, y sólo 6% se los daría a Meade. El rechazo a él sigue siendo enorme. El 34% aseguró que nunca votaría por Meade, que es 100% más de los que dicen que nunca lo harían por López Obrador, y 300% más de los que no lo harían por Anaya. Entre todo el electorado, Anaya es la segunda mejor opción con 23% de preferencia, seguido de López Obrador con 16%. Altamente significativo es que Margarita Zavala aparece en tercer lugar a con 13%, y Meade en cuatro con 9%.

Las encuestas son más interesantes en las razones de la intención de voto, que los porcentajes en sí mismo de la carrera de caballos presidencial. Por ejemplo, queda ratificado que la estrategia de Meade durante la precampaña fue un desastre. El candidato oficialista elevó, como se pretendía, su reconocimiento de nombre (74%, el quinto más recordado por los electores), pero derrumba el argumento del presidente del PRI, Enrique Ochoa, que entre más lo conocen más convence a los votantes que crucen la boleta por él. La correlación de conocimiento con mala imagen va creciendo. En este nuevo estudio, sólo uno de cada cuatro electores tiene una buena imagen de él, mientras que cinco de cada 10, tienen una imagen negativa del candidato.

Los estrategas de su campaña no le encontraron la cuadratura al círculo. Meade fue el candidato que más contenido introdujo en sus mensajes durante la precampaña, pero ninguno de ellos prendió. La gente no recuerda prácticamente nada de lo que dijo. Por lo mismo, las ideas fuerza para el electorado se fueron a la basura. Como botón de muestra, uno de los puntos que más subrayaron de Meade, era su amplia experiencia en la administración pública. Sin embargo, a la pregunta de quién tiene más capacidad para gobernar, sólo el 13% lo señalaron a él, contra el 39% que piensa que el mejor es López Obrador, y el 25% a Anaya, quien nunca ha tenido un puesto de gobierno estratégico. Mostrarlo como el mejor educado y el de mayor preparación, tampoco tuvo impacto. El 31% piensa que el más inteligente de los candidatos es López Obrador, seguido de Anaya (27%) y Meade (13%). Otro énfasis de la campaña de Meade fueron sus valores familiares y éticos, en donde el 12% le compró el spin, pero abajo del 19% que obtuvo Anaya y del 39% de López Obrador.

El equipo de campaña de Meade no está leyendo las molestias del electorado, que es lo que se desprende de la encuesta. El candidato del PRI arrasa a sus contrincantes cuando se pregunta quién es el más corrupto de los tres y el más cercano a partidos corruptos. Lo afecta la desaprobación del presidente Enrique Peña Nieto, que esta encuesta ubica el desacuerdo nacional en 66%. Está reprobado contundentemente dentro de los rubros principales, en el combate a la corrupción (70%), el combate al narcotráfico (69%), la seguridad pública (69%), y el manejo de la política energética (61%). Esta fotografía habla de los estragos continuos del episodio muy mal manejado de la casa blanca, la incompetencia en la estrategia de seguridad, y el enorme rechazo a la Reforma Energética. El principal problema del país, reflejó la encuesta, es la inseguridad (24%), que si se suma a la delincuencia (15%), muestran la angustia y frustración del electorado. La corrupción sólo es percibida como gran problema por el 10%.

 

La gran paradoja que enfrenta Meade es que por ningún lado las cosas, según los estudios demoscópicos, le están saliendo. No convenció al electorado que es un candidato ciudadano, pero sí persuadió a los priistas. Hoy, el 10% de los priistas que votaron por Peña Nieto en 2012, lo harían por López Obrador y sólo el 9% por Meade. Un total de 16% se identificó con el PRI, pero únicamente la mitad votaría por él. Al pozo en el que se encuentra el candidato oficialista no se le ve aún fondo. Cierto, la campaña aún no comienza, pero los síntomas sugieren que el paciente está acercándose a la agonía.

 

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